jueves, 11 de noviembre de 2010

Psicoanálisis del 8 de noviembre de 2010


Tal como estaba previsto, el pasado 8 de noviembre tuvo lugar el II Encuentro Tertuliano del curso 2010-2011. En esta ocasión, el lugar escogido para la celebración de tan esperado evento fue el restaurante El Capricho de Julián. El mismísimo Julián se encargó en persona de recibir y acomodar a los asistentes, que, como personas verdaderamente ocupadas que son, espaciaron sus respectivas llegadas entre las 14:30 y las 15:45. Un total de 12 eminencias de la literatura clásica y moderna se dieron cita ahí y entonces para exponer las impresiones de su atenta lectura de El psicoanalista, de John Katzenbach: Clara G., Mercedes V., Mercedes F., Susi M., Maite A., Amparo N., Mamen M., Tabatha T., Fran C., M. Luz R., Abel B. y Ana.Com, siendo Amparo y Abel iniciados en estos menesteres. A las 15:15, momento exacto en que uno de los comensales presentes comiose el último de los panchitos ofrecidos por el chef Julián, todos los presentes estuvieron de acuerdo en “ir pidiendo, que los otros no tardarán en venir”, de modo que en pocos minutos, la mesa de la tertulia gastronómico-literaria, situada estratégicamente en un coqueto rincón del local, se vio repleta de manjares diversos y bebidas exquisitas: ahí eran las ensaladas de la huerta, los boquerones fritos, las jarras de fresca cerveza, las merluzas a la romana y hasta los arroces-pollo-conejo e incluso los gazpachos marineros, todo ello en medio del más relajado ambiente, lleno de ingeniosos y delicados comentarios (v. gr. la localización exacta que Mamen hizo de su pendiente de 2 euros caído de su oreja) y a la espera de la prometida coca de calabaza de la mencionada Mamen, que vino a llenar el vacío que dejó en los espíritus y los estómagos la noticia julianesca de la ausencia de postre.

Mientras circulaba el Diario de Bitácora de Lecturas Tirantesas para que cada cual plasmara en él sus pensamientos más profundos sobre la obra leída, las críticas arreciaban en la mesa por parte de algunos tertulianos: que si Ricky Starks era un personaje vacío y poco creíble, que si en ocasiones sus peripecias y desventuras se hacían pesadas para los lectores, que si el estilo literario del autor dejaba que desear, que si el final de la novela mostraba a los escasos personajes demasiado “emparejaos”... No obstante, la mayoría de los asistentes confesó haberse sentido enganchado (sic) por la historia de muertes (reales o supuestas) vengadas, la precisión milimétrica con que Ricky planea y ejecuta su vendetta, suplanta y escinde personalidades para, finalmente, descubrir la identidad de Rumplestillskin y acabar con los maquiavélicos juegos del enano saltarín, cuyo origen en el Deutsche Folklor se encargaron de aclarar tanto Mercedes V. como Clara G., con la variante local aportada por M. Luz R.

A instancias de ésta última se propuso para el III Encuentro Tertuliano la lectura y comentario de una novela de Vargas Llosa, aprovechando que ha sido recientemente galardonado con el Premio Nobel. Susi M. y Fran C. recordaron las virtudes de Invisible, de Paul Auster, nominado en el Encuentro anterior pero desbancado por El psicoanalista en la votación final. Mercedes V. apoyó la propuesta mariluciana distribuyendo entre los presentes elaborados textos sinópticos de dos novelas de V. Llosa que, acompañados de preciosas y coloridas imágenes, calaron hondo entre los futuros votantes. Un pequeño reducto compuesto por Ana.Com y Clara G., espectadoras al mismo tiempo, aunque sin saberlo, del reportaje televisivo sobre la obra de Roberto Bolaño, plantearon la posibilidad de leer Los detectives salvajes, pero las sinopsis de Mercedes V. tuvieron más fuerza y, tras una tensa votación, El sueño del celta fue el libro escogido.

A la espera de que el archivo en formato .DOC o .FB2 aparezca misteriosamente en las bandejas de entrada de nuestros correos electrónicos quedamos.

1 comentario:

Mercedes dijo...

Siempre he creído que esta chica vale mucho...