domingo, 4 de mayo de 2008

miércoles, 16 de abril de 2008

Comida - tertulia sobre "La elegancia del erizo" de Muriel Barbery


El pasado día 9 de Abril nos reunimos en casa de Susi para comentar el libro "La elegancia del erizo", al tiempo que comíamos y disfrutábamos de buena compañía.
Es una suerte poder intercambiar opiniones con un grupo tan motivado y variopinto.
Agradecemos a Susi que pusiera la casa a nuestra disposición para acoger tan buenos momentos.

miércoles, 2 de abril de 2008

EN ABRIL, LECTURAS MIL

QUINTILLAS DE ANIMACIÓN A LA TERTULIA

Nos confesamos adictos,
pues, al gusto de leer,
que es un solitario vicio,
le sumamos el placer
de compartir lo leído.

Si has buscado alguna vez,
en los momentos más íntimos,
el aroma del papel,
y, cuando nadie te ve,
te has encerrado en un libro;

si te olvidaste de ser
quien eres, por ser distinto,
y fuiste pirata, rey,
enamorado cautivo,
escarabajo o doncel;

si sentiste escalofríos,
si se te erizó la piel
al escuchar un maullido
más allá de la pared,
policía o asesino...

En fin, si quieres volver
como cuando éramos niños
a leer con avidez,
con frenesí, con delirio,
vente la próxima vez:

sin pretensión de eruditos,
sino por puro placer,
o acaso por puro vicio
(que lo pasamos muy bien)
siempre serás bienvenido.

Sólo por simple placer


Feli

PREMIOS LITERARIOS EN LA BIBLIOTECA

Estos son algunos de los títulos que hemos incorporado en lo que va de curso a la Biblioteca Vicente Guinea. Todos ellos recibieron algún premio literario en 2006. Nos gustaría conocer tu opinión. ¡Anímate y lee! En breve publicaremos los títulos de los premios 2007.



En un bosque de hoja caduca, de Gonzalo Moure (PREMIO ANAYA 2006)
Perpetuum mobile, de Fernando Lalana (PREMIO JAÉN 2006)
Cielo abajo, de Fernando Marías (NACIONAL DE LITERATURA 2006)
Les cendres del cavaller, de Silvestre Vilaplana (PREMI SERRA D'OR JUVENIL 2006)
La nit que Wendy va aprendre a volar, Andreu Martín (PREMI BANCAIXA 2006)
Quan tot comença, Pere Pons (GRAN ANGULAR 2006)
Mensaje cifrado, Marta Zafrilla (GRAN ANGULAR 2006)
Calvina, Carlo Frabetti (BARCO DE VAPOR 2006)

jueves, 28 de febrero de 2008

¿QUÉ VA A SER DE NOSOTROS?

Nos han llegado noticias que nos inquietan... Responde a una o varias de estas preguntas.





Van a quemar todos los libros, ¿cuál esconderías?



¿Cómo sería un mundo sin libros?



¡Prohibido leer! ¿qué opinas?

miércoles, 27 de febrero de 2008

Comida - tertulia sobre "El abrecartas"



En esta bacanal de gazpacho marinero
brindo a la italiana y abro cartas, compañero.

Hacia el postre me dirijo, sobrio y altanero

que entre cháchara y cháchara impaciente espero.
Sobre el blanco mantel una copa nos han puesto,

preparándonos para el brindis que Mª José ha propuesto,

para descifrar el enigma del palomo o la paloma,
nos da la explicación
que hace la teología
mientras pensamos en terminar 
con un brindis virginal
y deshacernos con él del himen mental

que nos ofrece la filosofía.

Cosa cierta en verdad es
que el que no folla, nos jode,

así dijo D. Sancho al hermano D. Quijote.
Y así, con tal entender,
tras el postre de manzanas acabado,
tomándonos el café

y charlando de Susana
(que es la niña de Rajoy)

ya nos vamos.

POR EL PLACER DE LA LECTURA

La SGAE (Sociedad General de Autores) ataca de nuevo.

Escrito y firmado por José Luís Sampedro, escritor, filósofo y buena gente.

POR LA LECTURA

Cuando yo era un muchacho, en la España de 1931, vivía en Aranjuez un Maestro Nacional llamado D. Justo G. Escudero Lezamit. A punto de jubilarse, acudía a la escuela incluso los sábados por la mañana aunque no tenía clases porque allí, en un despachito que le habían cedido, atendía su biblioteca circulante. Era suya porque la había creado él solo, con libros donados por amigos, instituciones y padres de alumnos. Sus 'clientes' éramos jóvenes y adultos, hombres y mujeres a quienes sólo cobraba cincuenta céntimos al mes por prestar a cada cual un libro a la semana. Allí descubrí a Dickens y a Baroja, leí a Salgari y a Karl May.

Muchos años después hice una visita a un bibliotequita de un pueblo madrileño. No parecía haber sido muy frecuentada, pero se había hecho cargo recientemente una joven titulada quien había ideado crear un rincón exclusivo para los niños con un trozo de moqueta para sentarlos. Al principio las madres acogieron la idea con simpatía porque les servía de guardería. Tras recoger a sus hijos en el colegio los dejaban allí un rato mientras terminaban de hacer sus compras, pero cuando regresaban a por ellos, no era raro que los niños, intrigados por el final, pidieran quedarse un ratito más hasta terminar el cuento que estaban leyendo. Durante la espera, las madres curioseaban, cogían algún libro, lo hojeaban y a veces también ellas quedaban prendadas. Tiempo después me enteré de que la experiencia había dado sus frutos: algunas lectoras eran mujeres que nunca habían leído antes de que una simple moqueta en manos de una joven bibliotecaria les descubriera otros mundos. Y aún más años después descubrí otro prodigio en un gran hospital de Valencia.. La biblioteca de atención al paciente, con la que mitigan las largas esperas y angustias tanto de familiares como de los propios enfermos, fue creada por iniciativa y voluntarismo de una empleada. Con un carrito del supermercado cargado de libros donados, paseándose por las distintas plantas, con largas peregrinaciones y luchas con la administración intentando convencer a burócratas y médicos no siempre abiertos a otras consideraciones, de que el conocimiento y el placer que proporciona la lectura puede contribuir a la curación, al cabo de los años ha logrado dotar al hospital y sus usuarios de una biblioteca con un servicio de préstamos y unas actividades que le han valido, además del prestigio y admiración de cuantos hemos pasado por ahí, un premio del gremio de libreros en reconocimiento a su labor en favor del libro.

Evoco ahora estos tres de entre los muchos ejemplos de tesón bibliotecario, al enterarme de que resurge la amenaza del préstamo de pago. Se pretende obligar a las bibliotecas a pagar 20 céntimos por cada libro prestado en concepto de canon para resarcir -eso dicen- a los autores del desgaste del préstamo.

Me quedo confuso y no entiendo nada. En la vida corriente el que paga una suma es porque:
a) obtiene algo a cambio.
b) es objeto de una sanción.


Y yo me pregunto: ¿qué obtiene una biblioteca pública, una vez pagada la adquisición del libro para prestarlo? ¿O es que debe ser multada por cumplir con su misión, que es precisamente ésa, la de prestar libros y fomentar la lectura?Por otro lado, ¿qué se les desgasta a los autores en la operación?.¿Acaso dejaron de cobrar por el libro?. ¿Se les leerá menos por ser lecturas prestadas?.¿Venderán menos o les servirá de publicidad el préstamo como cuando una fábrica regala muestras de sus productos? Pero, sobre todo: ¿Se quiere fomentar la lectura? ¿Europa prefiere autores más ricos pero menos leídos? No entiendo a esa Europa mercantil.

Personalmente prefiero que me lean y soy yo quien se siente deudor con la labor bibliotecaria en la difusión de mi obra.

Sépanlo quienes, sin preguntarme, pretenden defender mis intereses de autor cargándose a las bibliotecas. He firmado en contra de esa medida en diferentes ocasiones y me uno nuevamente a la campaña.

¡NO AL PRÉSTAMO DE PAGO EN BIBLIOTECAS!

José Luis Sampedro

lunes, 18 de febrero de 2008

Vicente Molina Foix, un novísimo llamado a ser novelista.


Cuando José María Castellet compiló allá en los años setenta bajo el nombre de Nueve novísimos poetas españoles la obra de unos jóvenes poetas que comenzaban a despuntar en el panorama literario español, no imaginaba la repercusión que su publicación acabaría teniendo, hasta el punto de marcar generacionalmente a todos sus componentes. Con el paso de los años, unos mejor que otros, fueron encontrando su lugar y consolidándose en ese complejo paraíso de la república literaria. Pero, a veces, la versatilidad creativa de alguno de sus componentes ha acabado por hacer olvidar aquella etiqueta de novísimos que terminó por encasillarlos en la historia de la literatura española. Este es el caso, sin duda, de Vicente Molina Foix. El amplio forjado intelectual del escritor ilicitano explica que estemos ante un autor capaz de moverse a la perfección desde la poesía hasta la novela, desde el ensayo hasta la dirección cinematográfica. La trayectoria de Molina Foix viene, además, jalonada de diversos reconocimientos y premios que lo han consagrado como uno de las plumas más prestigiosas del panorama intelectual español. De este modo, caben destacarse galardones como el premio Barral, el premio Azorín, el premio Herralde y, últimamente, el codiciado Premio Nacional de Narrativa por su novela El abrecartas. El lector que haya seguido con atención la evolución literaria de tan polifacético autor, habrá observado un recorrido estilístico que se inicia con unas altas dosis de experimentalismo y que con el paso de los años ha desembocado en una escritura más cercana, no sin carecer de cierto atrevimiento, que ha sido despojada del carácter hermético de sus primeros textos.

Que duda cabe, de que leer a Molina Foix supone exponernos a lo inesperado, a lo sorpresivo, por cuanto es capaz de variar tanto de género, de estilo o de registro, pero siempre con un marcado sello personal. Así, su último libro, El cine las sábanas húmedas, nos habla de cine y erotismo, unas lectura imprescidible para los amantes de este arte (http://www.espejodetinta.es/cine.html).

Si queréis saber algo más de este interesante escritor podéis consultar esta página del diario El País, en el que suele publicar a menudo artículos de opinión, en esta web http://www.elpais.com/todo-sobre/persona/Molina/Foix/Vicente/52/.

Y para finalizar un retazo de su amplia obra, una de sus sorprendentes poesías. Disfrutadlo.


TREN FANTASMA


Al final de la barra apareciste

como un tren fantasma

que mueve campanillas.


Tu cara aún tenía

el susto del viajero

que, en vagón de madera,

siente los escobazos, el hilo de

la muerte, la calabaza hueca.


Querías compañía para entrar en el túnel.


No te la di, no puedo.

He de ocupar mi sitio

detrás de las cortinas,

para seguir aullando

y mordiendo a los niños.

lunes, 28 de enero de 2008

EL POEMA DE LA SEMANA

DESPEDIDA
Quizás, cuando me muera,
dirán: era un poeta.
Y el mundo, siempre bello, brillará sin conciencia.
Quizás tú no recuerdes
quién fui, mas en ti suenen
los anónimos versos que un día puse en ciernes.
Quizás no quede nada
de mí, ni una palabra,
ni una de estas palabras que hoy sueño en el mañana.
Pero visto o no visto
pero dicho o no dicho,
yo estaré en vuestra sombra, ¡oh hermosamente vivos!
Yo seguiré siguiendo,
yo seguiré siguiendo,
seré, no sé bien cómo, parte del gran concierto.
GABRIEL CELAYA
SONETO DE LA DULCE QUEJA
Tengo miedo a perder la maravilla
de tus ojos de estatua y el acento
que de noche me pone en la mejilla
la solitaria rosa de tu aliento.
Tengo pena de ser en esta orilla
tronco sin ramas; y lo que más siento
es no tener la flor, pulpa o arcilla,
para el gusano de mi sufrimiento.
Si tú eres el tesoro oculto mío,
si eres mi cruz y mi dolor mojado,
si soy el perro de tu señorío,
no me dejes perder lo que he ganado
y decora las aguas de tu río
con hojas de mi otoño enajenado.
Federico García Lorca
A UN OLMO SECO
Al olmo viejo, hendido por el rayo
y en su mitad podrido,
con las lluvias de abril y el sol de mayo
algunas hojas verdes le han salido.
¡El olmo centenario, en la colina
que lame el Duero! Un musgo amarillento
le mancha la corteza blanquecina
al tronco carcomido y polvoriento.
No será, cual los álamos cantores
que guardan el camino y la ribera,
habitado de pardos ruiseñores.
Ejército de hormigas en hilera
va trepando por él, y en sus entrañas
urden sus telas grises las arañas.
Antes que te derribe, olmo del Duero,
con su hacha el leñador, y el carpintero
te convierta en melena de campana,
lanza de carro o yugo de carreta;
antes que rojo en el hogar, mañana,
ardas de alguna mísera caseta,
al borde de un camino;
antes que te descuaje un torbellino
y tronche el soplo de las sierras blancas;
antes que el río hacia la mar te empuje
por valles y barrancas,
olmo, quiero anotar en mi cartera
la gracia de tu rama verdecida.
Mi corazón espera
también, hacia la luz y hacia la vida,
otro milagro de la primavera.
Antonio Machado
AYER TE BESÉ EN LOS LABIOS
Ayer te besé en los labios.
Te besé en los labios. Densos,
rojos. Fue un beso tan corto,
que duró más que un relámpago,
que un milagro, más. El tiempo
después de dártelo
no lo quise para nada ya,
para nada
lo había querido antes.
Se empezó, se acabó en él.
Hoy estoy besando un beso;
estoy solo con mis labios.
Los pongo
no en tu boca, no, ya no...
-¿Adónde se me ha escapado?-.
Los pongo en el beso que te di
ayer, en las bocas juntas
del beso que se besaron.
Y dura este beso más
que el silencio, que la luz.
Porque ya no es una carne
ni una boca lo que beso,
que se escapa, que me huye.
No.
Te estoy besando más lejos.
Pedro Salinas

sábado, 19 de enero de 2008

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jueves, 17 de enero de 2008

TERTULIA LITERARIA

Desde hace un tiempo, algunos profesores del instituto participamos periódicamente en una TERTULIA LITERARIA. La tertulia consiste en ponerse de acuerdo en una lectura y comentarla después. El resultado es muy enriquecedor: lo que a algunos les llama la atención, a otros nos pasa desapercibido; aclaramos dudas, recordamos experiencias personales o lecturas anteriores relacionadas con el libro en cuestión.
¿Os animáis a participar? Podéis hacerlo a través de este blog, tanto si sois alumnos como si sois padres... Sólo tenéis que hacernos llegar vuestros comentarios antes de que realicemos la tertulia, para tenerlos en cuenta durante la misma. El libro que vamos a comentar en la próxima ocasión (7 de mayo) es El corazón es un cazador solitario, de Carson McCullers.

¡Animaos!. Esperamos vuestros comentarios.

miércoles, 12 de diciembre de 2007

Lea poesía


Atrévase. Rompa de verdad su rutina, deje que entre en su vida amaestrada por los hábitos y la existencia programada el aliento quemante del poema. Hágalo ahora, antes de cambiar de opinión, como un impulso, antes que cambie el viento, siguiendo el siempre incierto camino de los astros, solo, en compañía, en silencio, en voz alta.
Lea poesía.
Pregúntese cuánto tiempo atrás que no lo hacía, cuánto tiempo sin comprender para qué de verdad sirven las palabras, cuando pesa un silencio, las catástrofes que dependen de una pausa.
Lea poesía.
Siga el gesto melódico del hablante, y cierre los ojos cada vez que termina un verso, salte al vacío, acepte las leyes irrevocables de la síntesis, comprenda mejor a sus hijos, su pareja, la crisis cíclica del partido de gobierno, la molesta recurrencia de la enfermedad y la muerte.
Lea poesía.
Haga un acto de coraje, algo que tenga un triple sentido, algo por lo cual le pregunten en el trabajo, qué te pasa, qué haces, qué te ha sucedido.
Abra el libro en el metro, escóndase en el verso libre de la desganada mirada del vecino, recupere la mente atrapada en obligaciones sin destino. Haga lo que nadie más puede hacer por usted, hágalo porque tal vez sea lo único en que no lo pueden reemplazar, hágalo antes que los demás, ingrese en una muy selecta minoría, declárese exquisito sin complejos y afronte las consecuencias de tal iluminación imprevista, súbita, completa.
Lea poesía.
Notará sus devastadores efectos. La esponjosidad del pensamiento, la tendencia del desvarío, el profundo paladeo del lenguaje, los ojos que miran de otro modo lo que antes parecía opaco, mudo, indiferente.
Lea poesía.
Haga desaparecer lo obvio de su vida. Así, sin cuotas ni turismo ni aventuras sentimentales, sin riesgos de contagio ni gastos innecesarios, en público o en privado, convierta la existencia en un huerto de destellos, amanezca.
Lea poesía.
No la escriba, léala. Abandone la maldita manía de expresarse. Escuche. Sea lector que es más difícil, mucho más difícil, más escaso, especie en extinción, ser imaginario, elfo, enano, dinosaurio. Escuche cómo dicen esos poseídos que va el tiempo, el espíritu del siglo, la belleza de una esquina.
Búsquela en todas partes, exíjala. Hojee en los estantes, deje que la respiración lo capture y lo proteja del falso idioma de los avisos comerciales, las órdenes del jefe, el fraseo averiado de la sobremesa, los lugares comunes del tedio. Puro ritmo, pura melodía, profundo contenido, casualidad atrapada en el instante. Los poemas son como mariposas, epifanías, instantáneas del alma, conjuro de lo superior de una mirada hecha verbo, sonido, imagen, cristalización que crea adictos, que dejan marcado para siempre, que exigen generosidad, poros abiertos, riesgo de vida o muerte en su lectura
Lea poesía.
No se quede afuera de un universo explosivo, de un territorio donde no existen los límites, de una catarata de visiones, de una constante profecía. Los poetas ven de veras los signos del fututo, asistieron ayer al mañana, no tienen idea de lo que hacen, creen que escriben.
Lea poesía.
Lea a Claudio Rodríguez, que deja perplejo; a Joseph Brodsky, que rompe el corazón tejiendo un sutil velo de melancolía; a Paul Celan, que es sencillamente un genio; a Drummond de Andrade, que provoca sonrisas; a Gonzalo Rojas, siempre en cuerpo creciente; a John Ashberry, titán del verso libre en habla inglesa; a Eliot, a Neruda, a un Pound grandilocuente pero inolvidable; a Huidobro o a Darío, que intentaron inventarlo todo de nuevo; a Machado sin música, a Espronceda, Góngora, Quevedo. ¿Por qué no Pessoa? O Cavafis o ese poeta polaco tan bueno que olvidé su nombre tras leerlo en un café, a través de una traducción mecanografiada en que se podía igual sentir el dolor de su nación, o Auden, o la Dickinson o William Carlos Williams, que me dejó mirando lo más simple y cotidiano como si fuera la revelación de un dios menor de paso por mi barrio. O Paz o Lorca o Withman. O un haiku sin autor, entregado al manoseo de la memoria, de boca en boca, de mente en mente, de corazón en corazón.
Lea los modernos con solemnidad; los antiguos, con humor; los consagrados, muerto de la risa; los debutantes, vestido de oscuro. Léalos a todos, sin programa y en desorden, siga los impulsos del corazón, siempre fiel, siempre rotundo. Lea ahora, justo ahora que no está enamorado, que la vida dio sus curvas, que ya no hay remedio. Lea sin pasión para activarse, lea con pasión para encontrar la calma, el justo medio. Ordene su vida, compruebe lo sabio que es el mundo de tener a los poetas por ahí circulando, agréguese usted también a la lista. Sea original, único, perfecto.
Lea poesía.
Atrévase, ahora, sin retroceder ni un paso ni una línea ni una sílaba.
Lea.
Poesía.
Que no muerde.